Relatos de parto con nuestro equipo

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Tras 40 semanas y 2 días llegó el momento de que Arián saliera al mundo. Estaba eufórica, porque me moría de ganas de ver a mi peque, besarle, abrazarle, olerle.. y temerosa a la vez , deseaba que todo saliera bien (aunque ya tuve a mi primer hijo y fue muy bien, creo que siempre se tiene respeto al parto)

El día que me quedé embarazada, supe que quería vivir el momento más emocionante de mi vida con @entuparto. Porque cuando confías plenamente en las personas que te acompañarán en ese momento, todo fluye.

Inicié las contracciones en casa, sobre las 3AM y el ritmo e intensidad fueron aumentando poco a poco durante la madrugada. El dolor era muy fuerte pero podía soportarlo, estaba convencida de que era solo el principio. Ingresamos sobre las 6AM, llegó Elena y haciéndome un tacto sus ojos se iluminaron. Descubrimos que estaba dilatada por completo y yo no me lo podía creer. Sin embargo también vimos que el bebé venía de frente, por lo que al tener menos sitio, iba a dificultar tener un parto vaginal y quizá podría acabar en cesárea. Pero lo íbamos a intentar todo para que fuera vaginal.

El parto de mi segundo hijo, Daniel, ha sido de esos de los que hubiera firmado antes por asegurarme que fuera así de bueno. Tan sencillo que quiero contárselo a todo el mundo para que también se sepa sobre partos fáciles, para deconstruir el miedo que rodea a este momento tan especial y así contribuir mi granito para que las futuras mamás vayan algo más tranquilas. Todo ocurrió en unas 3 horas, desde la primera contracción hasta que tenía a mi bebé en mis brazos.

En la semana 41 aún no me había puesto de parto y tampoco se habían registrado contracciones las veces que había acudido a monitores. Elena y Laura me empezaron a hablar de una posible inducción si llegaba a la S.41+3 aproximadamente y no se iniciaba el trabajo de parto. Me propusieron comenzar con la maniobra de Hamilton y accedí, me la hicieron dos veces y funcionó realmente bien, de estar completamente cerrada pasé a tener el cuello casi borrado y dilatación de 2 cm! Me dió un subidón y todos nos alegramos mucho. Decir que tanto María como Elena la hicieron genial y no me dolió nada. A pesar de haber progresado las contracciones seguían sin aparecer por lo que finalmente ingresé para la inducción. Antes del ingreso las matronas me explicaron el proceso, íbamos a ir agotando todos los recursos previos a la oxitocina. La noche del ingreso acudió Laura para ponerme ella misma las prostaglandinas, fue muy cariñosa con nosotros, siempre quitando hierro a las cosas, haces que te rías.

Durante las últimas semanas del embarazo venía sintiendo contracciones esporádicas pero el parto no se desencadenaba. Esperamos a la semana 41 y como Annie ya no venía creciendo acordamos que me iban a inducir para comenzar el parto. Si bien deseaba la mínima intervención y medicalizacion, esta sí era necesaria.

Así fue que el viernes a última hora fuimos para el Nuevo Belén para inducir el parto y acercarnos a la llegada de Annie.

Después de bastantes noches sin poder descansar, con prodromos y contracciones que no se hacían dinámicas mi cuerpo estaba agotado.

El martes 27 de junio por la tarde teníamos monitores, en la sala de espera cada minuto se me hacía infinito, un mal estar invadía mi cuerpo y un cansancio extremo que no recuerdo antes haberlo sentido me acompañaba.

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