Relatos de parto con nuestro equipo

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En la semana 41 aún no me había puesto de parto y tampoco se habían registrado contracciones las veces que había acudido a monitores. Elena y Laura me empezaron a hablar de una posible inducción si llegaba a la S.41+3 aproximadamente y no se iniciaba el trabajo de parto. Me propusieron comenzar con la maniobra de Hamilton y accedí, me la hicieron dos veces y funcionó realmente bien, de estar completamente cerrada pasé a tener el cuello casi borrado y dilatación de 2 cm! Me dió un subidón y todos nos alegramos mucho. Decir que tanto María como Elena la hicieron genial y no me dolió nada. A pesar de haber progresado las contracciones seguían sin aparecer por lo que finalmente ingresé para la inducción. Antes del ingreso las matronas me explicaron el proceso, íbamos a ir agotando todos los recursos previos a la oxitocina. La noche del ingreso acudió Laura para ponerme ella misma las prostaglandinas, fue muy cariñosa con nosotros, siempre quitando hierro a las cosas, haces que te rías.

Estuve toda la noche con el propex pero no se registró ninguna contracción en los monitores. Por la mañana apareció Laura de nuevo y nos propuso ir a la habitación de parto natural y romper la bolsa. Decir que seguía sin dilatar más allá de los 2 centímetros iniciales. El cambio de habitación fue espectacular, hacia fresquito, con el calor que pasamos en maternidad! y la habitación enorme en comparación con la otra...Laura nos lo iba explicando todo, siempre muy simpática, recuerdo que le dije que no sabía si a lo largo de la noche- mañana había sentido alguna contracción, que me parecía que si, ella se rió y me dijo que si me parecía es que no eran, que cuando empezaran no me cabría duda…y que razón tenia, jajaja!!… La rotura de bolsa no dolió pero tampoco desencadenó el parto. No sé a que hora llegó Elena a relevar a Laura, me animó mucho con sus palabras y me dio confianza de que aunque pusiéramos oxitocina no tenía por qué ser terrible ya que íbamos a ir poco a poco para que el cuerpo se acostumbrara de forma gradual. Recuerdo que tenía mucha hambre y mi marido y yo pedimos un Burger King. Elena me advirtió que no era muy buena idea pero como me vio tan entusiasmada dejó que comiera un poco; horas más tarde me arrepentiría.. yo que me había llevado cosas ligeras para picar tipo zumos y algún snack... Nada más poner la oxitocina empezaron las contracciones, al principio eran muy llevaderas y aún estaba sonriente y podía contestar los mensajes del móvil.

Al cabo de unas horas el dolor ya era bastante intensito y el fitball se quedaba corto, pedí sumergirme en la bañera pero la matrona me dijo que aún era pronto. Me ofreció el óxido nitroso y algo de alivio sí que sentí, casi vacío la botella yo solita, jajaja! Más tarde llegó el momento de meterme en la bañera, estaba deseando porque a esas alturas estaba rabiando de dolor. El agua caliente me alivió un montón nada más meterme pero también el calor hacía que mi tensión bajara y me sintiera mareada. A pesar de que Elena me advirtió que esperara para hacer un tacto le dije que por favor lo hiciera, necesitaba saber de cuánto estaba. Finalmente lo hizo y horror! sólo estaba de 3 centímetros después de horas de contracciones…me vine abajo mentalmente porque pensaba que iba a estar de unos 5 por lo menos. Elena e Isabel, la ginecóloga me dijeron que era normal, que en una primeriza los primeros 2- 3 centímetros son los más complicados y que luego todo avanza más rápido. Ya comenzaba a pensar que lo mismo era buena idea poner la epidural. Aguanté un rato más en la bañera y metiéndome chutes del óxido nitroso y con mi marido abanicandome continuamente porque hacía un calor terrible, abrí las ventanas de par en par, a esas alturas poco me importaba que me viera alguien desnuda…hubo un momento que me tuve que salir porque me estaba mareando con tanto calor, me sentía muy lacia.

Una vez fuera le comenté a Elena que lo mismo sí que iba a querer la epidural. Mi marido y ella me animaron para que continuara un poco más sin ponerla ya que ambos sabían que prefería no usarla o al menos ponerla sólo para la recta final. Aguanté sobre el fitball unos minutos pero enseguida volví al agua ya que las olas eran menos intensas dentro de ella, en la bañera sólo notaba el momento de la contracción pero luego podía descansar entre una y otra, fuera del agua era un dolor continuo.

Recuerdo que empecé a escuchar los gritos de dolor de otra parturienta y eso me terminó de acojonar… "madre mía la que me esperaba" pensaba todo el rato. La idea de la epidural cada vez estaba más presente, no me lo podía quitar de la cabeza y finalmente me rendí y la pedí, no sin sentir algo de decepción de mi misma. Al cabo de un rato llegó el anestesista, vomité un par de veces, estaba temblando por el cambio de temperatura, y por fin me puso la bendita anestesia, que en menos de 2 minutos obró su magia y me quitó todo el dolor. Ya más relajada Elena me hizo un tacto y Dios bendito, estaba de 7-8 cm!!! No podía creer que en tan poco tiempo hubiera dilatado tanto, Elena e Isabel tenían razón.

Descansé una horita aproximadamente y Elena volvió a hacer un tacto y estaba COMPLETA!!! EL MOMENTO SE ACERCABA. Escribo estas palabras y todavía me emociono. Eran sobre las 7 de la mañana y Laura llegó para hacerse cargo del expulsivo y darle la bienvenida a nuestro Robin. Me tuvieron que poner bolos de epidural varias veces porque el lado izquierdo no terminaba de quedarse dormido. Comencé a sentir ganas como de hacer caca y Laura me dijo que el momento había llegado y que cuando estuviera lista empujara. Fue un expulsivo de unas 2 horas de duración, en la cama de partos pero puesta casi en postura de cuclillas y con Laura y mi marido sosteniendo mis piernas para que yo empujara contra ellos e hiciera más fuerza.

El bebé iba bajando poco a poco, me ofrecieron tocar su cabecita y fue increíble. El pequeño se estancó en uno de los planos, lograba bajar con los pujos pero a continuación subía otra vez, así que Isabel me explicó que en ese punto y tras intentar bajarlo numerosas veces sin éxito podía ayudarnos con una pequeña ventosa. Accedí y lo hizo con tanta delicadeza que no sentí nada. Momentos más tarde me dijeron que ya venía, que podían ver su cabecita. Me preguntó también si podía hacerme una episiotomía porque había mucha tensión en la zona cercana al ano y por la trayectoria el desgarro podría llegar hasta ahí, yo accedí sin poner problema porque aunque había escuchado que es mejor desgarrarse a que te hagan la episiotomía, Isabel y su equipo tenían mi mas absoluta CONFIANZA. Por fin, a las 8:47 de la mañana nació nuestro bebé, me lo pusieron rápidamente en mi pecho y mi pequeño se enganchó nada más rozar el pezón. Estuve junto con mi marido haciendo piel con piel durante dos horitas en las que no podía creer que yo era madre de esa cosita tan pequeña y bonita.

Decir que tanto Laura como Elena estuvieron de 10, se lo curraron un montón, fueron muy dulces. María un encanto y una profesional como la copa de un pino, y que a pesar de haberla conocido esa misma noche me hizo sentir en confianza, como si la conociera de mucho antes, muy amable y dulce. La episiotomía fue muy pequeña y sólo fueron necesarios 4 puntos, a día de hoy está completamente cicatrizada y ni la noto. Repetiría sin dudarlo con este pedazo de equipo. Llegué a ellos en el último momento, en S.37-38 buscando un parto lo más fisiológico posible y menos mal porque estoy convencida que en otro sitio no hubiera logrado posponer tanto la epidural ni probablemente hubiera acabado en parto vaginal. Tuvieron paciencia infinita conmigo, probando de todo y aguantando mis lamentos en la recta final. A pesar de haber acabado en inducción, hay maneras y maneras de hacerlo. Tampoco me arrepiento de haber puesto la epidural, primero porque en ese momento fue lo que decidí y en segundo lugar porque lo que más me preocupaba realmente era que no respetaran mis decisiones, que no me dieran alternativas, no tener voz ni voto con respecto al proceso… Hoy tengo a Robin en mis brazos, en parte gracias a vosotras y siento que es lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Os damos mil gracias por haberlo hecho posible!

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